La previsión meteorológica del sábado 23 de mayo, anuncia precipitaciones de carácter tormentoso. Al despertarnos y mirar por la ventana confirmamos la predicción: calles mojadas, cielo gris y ambiente de chaparrón inminente. No es un buen día para salir con la bici, pero al ser cómo somos (cabezones, necios y orgullosos de nuestras desgracias anunciadas), a las 9:38 estamos montados en el tren rumbo a Jadraque.
En el regional, vamos comentando la etapa que nos espera (92 km con el puerto del Alto Rey de por medio) y el narrador, mientras, se prepara la comida del día “barra de jamón con queso y tomate”.
Llegamos a Jadraque a las 10:35, estiramos y partimos rumbo La Toba. Son 12 km de calentamiento, con más subidas que bajadas, en la que alguna meta volante incentiva piques entre “Carrillo-patrocinere” y “Millán-cubiertas nuevas”. Pasada La Toba, recorremos 11 km hasta la Hiendelaencina, dónde pararemos para comer un par de plátanos, reponer agua, hacernos un par de fotos y ser la atracción de dos niños del lugar. Todos nos encontramos con fuerzas, vamos bien de tiempo y tenemos ganas de empezar la subida.
Tras un descenso de 2 km hasta el río Bornova ( a 960 metros de altitud), empieza una subida de 17 km hasta la ermita del Santo Alto Rey, situada a 1858 metros de altitud. El tiempo acompaña, aparece el sol y las cuestas nos invitan a ponernos de corto. Subimos los tres a la par, con alguna diferencia que se ve reducida cuando la pendiente se suaviza. Pasado Villares de Jadraque, nos dirigimos a Bustares. La pendiente es suave, permitiéndonos charlar y contemplar el paisaje (verde valle, con brotes de violeta y amarillo intenso a los pies de las montañas.) En el arcén nos encontramos a un apicultor miccionando y ante la estampa de verle vestido con su indumentaria de trabajo, Carrillo le saluda con su efusiva naturalidad ( tres sacudidas después, el hombre le devolverá el saludo.)
Llegando a Bustares comienza a chispear. Era lógico, como es tradición los puertos siempre se suben ó después de comer, con un sol sofocante, o en cualquier otra situación que los haga la mar de agradables. Parada técnica para cubrirnos y continuamos subiendo. Carrillo se va descolgando, pero cuando Diego y Millán, dudan en el desvío que va a la ermita, les alcanza. En este punto faltan de 5 km, que serán los más duros de la ascensión.
Una primera rampa suave, que al girar a derechas se va endureciendo. Curva a izquierdas tras la cual, nos recibe una larga recta con inclinación variable, de cierta dureza. En ella se descuelga Carrillo, mientras que Millán y Diego siguen a la par. Deja de llover y se alcanzan dos ligeras curvas, que desembocan en una larga recta. Millán golpea con su rueda delantera, la alforja de Diego y se descuelga un poco. Cuando disminuye la pendiente, sprinta y alcanza la rueda de su compañero. Se incrementa la pendiente y vuelve a chispear. Esta vez se agradecen las gotas. Millán va muy bien y Diego no entiende cómo no sé ha descolgado todavía. Empieza a comerse la cabeza con el tema de la alforja y el peso que lleva en ella. Aún así no baja el ritmo. Millán se descuelga de nuevo y vuelve a recuperar. Hace la goma varias veces, probando distintos desarrollos. En otro cambio de rasante parece que flojea y Diego se distancia unos metros. Llegando a la última curva, Millán comienza a recuperar y Diego aprieta para meter distancia. A pocos metros del final Millán sprinta, Diego reacciona bien y mantiene la posición, aunque entran muy seguidos. De allí suben relajadamente por la pista de tierra, que lleva a la ermita.
A 1858 metros de altitud, recuperan fuerzas y esperan esperan a Carrillo, quien se ha bajado varias veces de la bici, atacado por fuertes tirones y lanzando tremendos alaridos, que sino fueran por la altitud y el fuerte viento habrían despertado al mismo Satán de sus sueños en el infierno.
Carrillo corona la base militar, pero desiste de subir a la ermita por los dolores y el frío intenso. Unas fotos en la ermita y otras en la base, dan por finalizada la ascensión y bajamos a comer a la “Plaza” en Bustares.


Después un café y dos cola-caos para entrar en calor y partimos de regreso. Carrillo mejora de sus tirones y se encuentra en plena forma. Millán en una subida de 2 km a un desnivel del 9% nota una molestia en la rodilla, que le acompañará todo el camino de vuelta. Bajamos más que subimos y antes de lo pensado nos encontramos en la estación de Jadraque. Nos da tiempo de sobra para unas cañas y unos refrescos.
Orgullosos de haber burlado el temporal, tomamos el tren con destino a Alcalá, pero claro está...somos PAUPERRIMOS y nunca nos libraremos del sufrimiento que nos suele acompañar, por lo que al llegar a Alcalá y salir de la estación, nos cae de golpe toda el agua, que habíamos estado esquivando durante el día.
Mojados pero contentos, tomamos nuestra merecida ducha caliente y cada uno se relaja a su modo: Carrillo leyendo-escribiendo, Millán recreándose en su etapa y mimando su rodilla y yo hidratándome con unos mojitos y pensando en más cosas por hacer.
Altimetrías.com
PD: durante todo el día nos acordamos de los asuntes "Cañones-el-lider-biónico", "Felix-escalador", "Marino-ojete-calado", "Angel-el griego", Antoniete, Kikelote, etc...